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Puntos Destacados:

• El acuerdo entre EE.UU. e Irán y la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz han reducido significativamente los riesgos de un shock energético global. Como resultado, el precio del petróleo ha retrocedido desde los máximos observados durante el conflicto, pero continúa por sobre los niveles previo a la crisis.

• Los mercados financieros han reaccionado favorablemente al alivio de las tensiones en Medio Oriente. Las bolsas internacionales continúan mostrando resiliencia, apoyadas por el impulso de la inteligencia artificial. En contraste, las tasas de largo plazo permanecen elevadas, particularmente en EE.UU., donde los rendimientos siguen por encima de los niveles observados antes del conflicto.

• Hacia adelante, el principal foco de atención estará en el cumplimiento de la reapertura del Estrecho de Ormuz y la evolución de las negociaciones nucleares entre EE.UU. e Irán durante los próximos meses. Una implementación exitosa permitiría consolidar la normalización de los mercados energéticos, mientras que eventuales retrocesos podrían reactivar episodios de volatilidad en materias primas y activos financieros.

• El cobre mantiene su rol como principal amortiguador externo para la economía chilena, mientras que el tipo de cambio sigue respondiendo principalmente a factores globales. Mantenemos nuestra estimación en torno a $ 880 para el cierre del año.

• En Chile, la disminución del riesgo energético externo contribuye a mejorar el escenario macroeconómico de corto plazo, al limitar presiones sobre combustibles, costos de transporte e inflación. Aun así, la economía continúa altamente expuesta a la evolución del contexto internacional y a la volatilidad de los mercados financieros globales.

• La actividad local continúa débil, mientras la demanda interna no logra consolidarse. El consumo privado mostró resiliencia durante el primer trimestre, pero enfrenta un escenario desafiante hacia adelante. La confianza empresarial y las expectativas económicas se moderaron en los últimos registros. Así, corregimos a la baja nuestra estimación de crecimiento del PIB a 1,5% a/a en 2026.

• La inflación volvió a sorprender a la baja en mayo, llevando la medida anual a 3,9%. El Consejo del Banco Central resaltó que el balance de riesgos para la inflación se ha ido equilibrando, pese a una elevada y latente incertidumbre, lo que refuerza una postura de cautela y sin cambios en el corto plazo. Con todo, estimamos un cierre de año para la inflación en torno a 4,0% a/a y una pausa prolongada por el resto de 2026 en el ámbito monetario.


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