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Interés compuesto: conoce la magia de este multiplicador de dinero

Cuando ahorras o inviertes, entender cómo funciona el interés compuesto puede marcar una gran diferencia en tus finanzas.

El interés compuesto, es una herramienta permite que tu dinero crezca de forma acelerada con el paso del tiempo. En este artículo te explicamos su funcionamiento y cómo aprovecharlo a tu favor.

El interés compuesto es conocido como un multiplicador de dinero porque permite que los intereses generados también produzcan nuevos intereses, logrando así una rentabilidad creciente. Para que esta fórmula sea efectiva, deben cumplirse dos condiciones clave:

1. Comenzar a ahorrar lo antes posible: cuanto más joven empieces, mejor.

2. Mantener el dinero invertido: no lo retires, a menos que se trate de una emergencia real.

Un ejemplo práctico

Imagina que depositas $1.000.000 en una cuenta de ahorro reajustada anualmente a una tasa de IPC + 1%. En condiciones normales, la inflación en Chile (medida por el IPC) fluctúa entre 2% y 3% anual. Por lo tanto, podrías esperar una rentabilidad total cercana al 4% anual.

  • Al final del primer año, tendrás $1.040.000 (4% sobre el monto inicial).
  • En el segundo año, el 4% se aplica sobre $1.040.000, lo que genera $41.600. Al finalizar, tu saldo será de $1.081.600.

Y esto es solo el comienzo. Aunque pareciera que al cabo de 10 años obtendrías un 40% de rentabilidad (si fuera interés simple), con interés compuesto en realidad obtendrás un rendimiento cercano al 48%.

Entre más tiempo mantengas tu dinero invertido, mayor será el efecto del interés compuesto. Esta es la base del crecimiento exponencial en las inversiones de largo plazo.

El APV como herramienta de interés compuesto

Una opción que aprovecha el interés compuesto es el Ahorro Previsional Voluntario (APV). Esta es una alternativa de ahorro adicional al aporte obligatorio en la AFP, con el objetivo de aumentar tu pensión futura o compensar periodos no cotizados.

Existen dos regímenes tributarios para el APV, A y B.

En el Régimen A, el Estado entrega una Bonificación Fiscal del 15% del monto ahorrado en el año, con un tope de 6 UTM (alrededor de $300.000).

Por ejemplo:

  • Si ahorras $1.000.000, recibirás una bonificación de $150.000, cerrando el primer año con $1.150.000.
  • En el segundo año, el 15% se calcula sobre ese nuevo total, entregando una bonificación de $172.500. Al finalizar, tendrás $1.322.500. La suma se seguirá incrementando los años siguientes, hasta llegar al tope de 6 UTM, o alrededor de $300.000.

En el Régimen B, en lugar de recibir una bonificación directa del Estado, el beneficio se traduce en una rebaja del impuesto a la renta. Es decir, los aportes que realices al APV se descuentan de tu base imponible, lo que reduce el monto sobre el cual se calcula el impuesto que debes pagar. Este régimen es especialmente atractivo para personas con ingresos más altos, ya que permite un ahorro tributario significativo.

  • El límite anual de aporte con beneficio tributario es de hasta 600 UF si lo haces directamente, o 50 UF mensuales si es a través del empleador.
  • Por ejemplo, si tu sueldo mensual es de $1.500.000 y decides ahorrar $150.000 al mes en APV bajo el Régimen B, podrías ahorrar aproximadamente $72.000 al año en impuestos.

Este régimen permite que el dinero que normalmente pagarías en impuestos quede invertido en tu fondo de pensión, generando rentabilidad y aprovechando el interés compuesto a largo plazo.

Ahora que conoces el poder del interés compuesto y las diferencias entre los regímenes A y B del APV, puedes tomar mejores decisiones financieras y construir un futuro con mayor estabilidad. Recuerda: mientras antes comiences y más constante seas, mayor será el impacto positivo en tu salud financiera.