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24 Junio 2026
En nuestra visión, la minuta tiene un sesgo neutral, pero con un tono menos restrictivo porque disminuyen los riesgos inflacionarios al alza y gana espacio la preocupación por una demanda interna menos dinámica.
La minuta de la última Reunión de Política Monetaria (RPM) contiene un tono general de mesura, reforzando el sesgo neutral del comunicado: la inflación ha evolucionado de acuerdo con lo previsto, las expectativas a dos años siguen ancladas en torno a 3% y la baja reciente del petróleo, asociada al acuerdo entre Estados Unidos e Irán, redujo la probabilidad de escenarios inflacionarios más adversos.
Sin embargo, el Consejo evitó validar de inmediato un escenario más benigno y reforzó la necesidad de seguir evaluando la información reunión a reunión, destacando que tal como se mantuvo la precaución frente al inicio de la escalada en el precio del petróleo, la política monetaria también requería cuidado ante las noticias positivas. De lo anterior, el Consejo parece reconocer que el escenario inflacionario luce menos riesgoso, pero no quiere apuntar prematuramente a una baja de tasas mientras no se consolide la distensión externa ni se entienda mejor la reacción de la demanda local.
En la discusión de antecedentes, el elemento más relevante fue que el shock petrolero no habría generado, hasta ahora, efectos inflacionarios superiores a los patrones históricos. Este punto fue central para el diagnóstico del Consejo: el alza del IPC respondió, principalmente, a un shock de costos externo, sin evidencia clara de una propagación más persistente hacia precios subyacentes ni de desanclaje de expectativas.
La lectura sobre la actividad fue más matizada. Por un lado, la caída del PIB del primer trimestre se atribuyó, en buena parte, a sectores de recursos naturales, lo que se interpretaba como un shock, principalmente, transitorio y con efectos acotados sobre la brecha de actividad. Por otro lado, la minuta deja ver una preocupación creciente por la evolución de los determinantes de la demanda interna: la inversión se debilitó, la construcción siguió rezagada, algunos servicios se desaceleraron y el mercado laboral mostró una débil creación de empleo junto con un aumento del desempleo. El Consejo enfatiza que parte de estas señales podría estar afectada por un comportamiento precautorio de los hogares ante el shock petrolero. Lo anterior, sumado a una normalización del precio del petróleo y mayor gasto público, podría apoyar la demanda y revertir la cautela de los hogares, lo que no permitiría extrapolar la debilidad reciente como una señal clara de holguras mayores.
En nuestra visión, la minuta tiene un sesgo neutral, pero con un tono menos restrictivo porque disminuyen los riesgos inflacionarios al alza y gana espacio la preocupación por una demanda interna menos dinámica. Si el petróleo se mantiene contenido, las expectativas siguen en torno al 3% y los próximos datos confirman menor tracción del consumo y del mercado laboral, el Banco Central tendría el espacio para retomar recortes hacia fines de año o principios de 2027. Por ahora, la minuta valida una pausa en 4,5%, pero deja mejor preparado el terreno para una flexibilización futura que para un endurecimiento adicional.