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04 Febrero 2026

Flash económicos

Minuta RPM de enero: decisiones tácticas en la última milla monetaria

La minuta confirma nuestra visión de que el contexto actual da el espacio para ejecutar un último recorte de tasas, donde el IPoM de marzo dará la oportunidad de evaluar y comunicar cambios en la conducción monetaria respecto del informe previo.

La minuta de la primera Reunión de Política Monetaria del año, en la que se decidió mantener la tasa en 4,5%, confirma el tono dovish al considerar que el contexto macroeconómico actual daba el espacio para que la Tasa de Política Monetaria (TPM) continuara con la convergencia hacia su nivel neutral. Así, si bien evaluaron la opción de reducir la tasa en esta ocasión, la decisión de mantenerla responde a consideraciones tácticas y de manejo de riesgos.

La minuta menciona explícitamente el interés en la evolución reciente de la inflación y sus expectativas en el corto plazo, especialmente ante la apreciación del tipo de cambio y movimientos de precios internacionales de combustibles. Respecto de esto último, ahora consideran que probablemente la inflación para la primera mitad del año se ubique por debajo del 3% y de las proyecciones del último IPoM, pero sin dejar la convergencia a la meta hacia delante. En esta dinámica de mediano plazo hacia el 3%, estaría influyendo una actividad sin brechas significativas, con fundamentos que van mejorando y expectativas a dos años que continúan ancladas.

Si bien el resultado del Imacec de noviembre había sorprendido a la baja, consideraban que los factores que incidieron negativamente eran de carácter transitorio (lo que se confirmó con el resultado de diciembre), y que hacia delante las expectativas estarían mejorando. En este sentido, relevan la importancia del monitoreo de la productividad e inversión por su efecto en el PIB potencial y consecuente implicancia en la dinámica macroeconómica futura, aspecto que debía revisarse en el próximo IPoM.

En este contexto, las opciones de política monetaria consideradas fueron mantener o bajar la tasa en 25pb. Esta última opción se fundamentaría en que el ajuste a la baja en las expectativas inflacionarias de corto plazo implicaba un menor impulso monetario respecto del previsto en el último IPoM, pero que no significaba un cambio en el escenario. Un Consejero mencionó que el marco de política monetaria no contemplaba cambios en la trayectoria ante efectos transitorios que no afectaban la convergencia, restando peso al argumento anterior.

Así, la decisión de mantener la tasa se basó principalmente en argumentos tácticos y de gestión de riesgos. Por una parte, una decisión distinta significaba sorprender al mercado, añadiendo mayor volatilidad. Por otra parte, aún hay riesgos inflacionarios en el mediano plazo ante cambios en la dinámica de la actividad y productividad, los que serían analizados en el IPoM de marzo.

Con todo, la minuta confirma nuestra visión de que el contexto actual da el espacio para ejecutar un último recorte de tasas, donde el IPoM de marzo dará la oportunidad de evaluar y comunicar cambios en la conducción monetaria respecto del informe previo.